Categoría: Basado en la evidencia

PsiCall en Tribuna Complutense!

Conoce más acerca de nosotr@s leyendo el estupendo artículo que han redactado nuestr@s amig@s de Tribuna Complutense. Lo adjuntamos a continuación, aunque si lo deseas puedes leerlo directamente desde la página de Tribuna Complutense haciendo click aquí

 

El Psicall, el servicio de atención psicológica que tienen a su disposición los estudiantes complutenses y de los colegios mayores, ha atendido a más de 1.600 alumnas y alumnos desde que, tras seis meses de preparación, comenzase a prestar atención en junio de 2017. Como recuerda su directora, la catedrática de Intervención Psicológica, Cristina Larroy, para llamar o escribir al Psicall “no hace falta estar fatal, basta con tener alguna inquietud, algún desasosiego, algún malestar o que lo veas en tu compañero de piso, de colegio, de pupitre. No estamos para tratar trastornos mentales, que también, sino para echar una mano ante cualquier tipo de malestar que pueda tener un estudiante de la UCM”.

Cristina Larroy y su mano derecha en el Psicall, el profesor asociado Francisco Estupiña, no pueden evitar mostrarse orgullosos del crecimiento que ha tenido el servicio en sus dos primeros años de vida. No hay que olvidar que el Psicall es pionero en España, en Europa y casi en el mundo .”Nos hemos enterado hace poco que hay algo parecido en una universidad mexicana, pero nada que se le parezca ni en Europa ni en Estados Unidos”, apunta Larroy, quien aún bromea que su única pena es que la idea de crear Psicall viniera del vicerrector de Estudiantes, Julio Contreras, y no “se me hubiese ocurrido a mí”.

 

Modelo de práctica clínica basada en la evidencia

La puesta en marcha, por tanto, no fue fácil. Con referentes ajenos al mundo universitario como los servicios de emergencias, de atención a mujeres o el teléfono de ayuda al menor de la Fundación ANAR, se fue diseñando el servicio, incorporando a los primeros becarios supervisores y a los operadores. Y sobre todo, como resalta Francisco Estupiñá, se fue protocolarizando la atención. “Para nosotros -explica el coordinador del Psicall- ha sido muy importante desarrollar un modelo de práctica clínica basada en el evidencia. Desde el comienzo tratamos de centrarnos en los mejores ejemplos de evidencia empírica disponibles de cómo atender las diferentes problemáticas, aunque en muchos casos ha habido que extrapolar de lo que es la práctica clínica individual a lo que queríamos hacer. También hemos incidido en que las decisiones que se van tomando al hilo de los casos, estuviesen en todo momento marcadas por indicadores objetivos. Así, fuimos seleccionando escalas que fueran lo bastante breve como que para que con dos preguntas hechas a alguien por teléfono, por ejemplo, pudiésemos tener un indicador de si esa persona tiene o no una depresión. En resumen, hemos tratado de que el compromiso del Psicall con la psicología científica sea inequívoco”, concluye el profesor Estupiñá.

Tras seis meses de preparación el Psicall comenzó a atender estudiantes a mediados de junio de 2017. En los, por tanto, cerca de 18 meses transcurridos hasta el 31 de diciembre de 2018, el Servicio ha atendido a 725 usuarios por teléfono, y algo más de 900 por correo electrónico. Estos más de 1.600 “casos” dieron lugar a más de 250 Consultas de evaluación e intervención breve (CIB), desarrolladas por el propio personal del Psicall en la Clínica Universitaria de Psicología, que también dirige Cristina Larroy.

 

Valoración y atención personalizada

El Psicall, como explica el profesor Estupiñá, funciona “como un servicio reactivo. Nosotros estamos a disposición de quien contacta con nosotros. Lo puede hacer a través del teléfono, que es digamos la vía “premium” porque consideramos que es la que nos da las mejores alternativas de intervención, pero también a través del mail o chat. Nos adaptamos al canal por el que se nos contacta y tratamos de analizar con esa persona la demanda que nos plantea, valorar si detrás de lo que nos está contando puede haber una situación que tenga una entidad clínica que requiera de una intervención más intensa por nuestra parte o que necesite una intervención presencial en la Clínica Universitaria de Psicología… A partir de esa valoración inicial -continúa el coodinador de Psicall- ya estamos en la línea de ofrecer recursos  a través del teléfono, mail o como sea; o trabajamos para que la persona se plantee la opción de buscar una ayuda especializada, ya pueda ser una derivación a la Clínica o al programa de Consultas de evaluación e intervención breve (CIB) para estudiantes que ponemos a disposición de quienes reúnen determinadas características, ya sean de urgencia, problemáticas encapsuladas, condicionantes económicos… Son terapias gratuitas de 9 sesiones de atención psicológica individual con uno de los supervisores del Psicall”, concluye Estupiñá.

 

Desde crisis de ansiedad a trastornos graves

De acuerdos con los datos recogidos en la memoria presentada a la Comunidad de Madrid los usuarios del Psicall son en su mayoría mujeres (un 60%, por lo que no en un porcentaje superior al de alumnas matriculadas). La mayor parte de los casos obedece a cuadros de ansiedad (el 40% de los casos), seguido de alteraciones del estado de ánimo (alrededor de un 10%). El resto se divide entre llamadas meramente informativas u orientativas  y “luego tenemos un pool pequeño pero muy importante de personas que nos contactan con historias de carácter grave: agresiones sexuales, acoso, trastornos mentales graves y crónicos, crisis de ideación suicida… Alguna vez, incluso, nos hemos tenido que poner en contacto con Samur y policía“, señala el profesor Estupiñá.

 

En noviembre y al salir de clase

En los dos años de actividad, noviembre ha sido el mes con más llamadas y correos electrónicos, mientras que las horas más “complicadas” son normalmente entre las 13 y 14 horas y las 20 y 21 horas. El día de la semana con mayor actividad son los martes.

 

Supervisores y operadores, la clave

Sin duda, uno de los principales motivos para que el Psicall se haya consolidado y siga creciendo son los operadores y supervisores que han prestado sus servicios cada día en él, primero en las instalaciones del Hospital Clínico Veterinario y ahora -de manera temporal mientras se concluyen unas obras en el hospital- en el Colegio Mayor Santa Teresa. En este mes de febrero se está incorporando la quinta promoción. Los operadores son estudiantes de 4º de grado o de máster en Psicología General Sanitaria. Por su dedicación reciben un diploma de formación continua de 250 horas. “Ahora en febrero se incorpora una nueva promoción de operadores. Ya han pasado -explica Estupiñá- cuatro promociones, es decir unas 70 personas, que han obtenido un diploma en “Formación práctica especializada en atención psicológica telemática inmediata”. Es una formación tan específica que les viene muy bien de cara a su inserción laboral futura” . “Los supervisores -explica la directora, Cristina Larroy- son, como se dice en la Universidad, becarios pata negra. Tienen que tener formación o máster en emergencias y en atención telemática. Muchos han pasado antes por el Samur o por fundaciones de atención a niños, mujeres… La capacitación que consiguen también les viene muy bien. Por ejemplo, ahora nos deja una de las supervisoras que teníamos porque se va a incorporar al Observatorio de Violencia contra la Mujer”.

La retirada de la financiación de la Comunidad de Madrid tras cumplirse los dos años de convenio firmados, según asegura Marco Castrillón, adjunto al Vicerrector de Estudiantes, no va a suponer ninguna merma en el funcionamiento del Psicall. “Se ha cerrado una etapa y empieza otra. Pero lo que está claro es que la Universidad ha mostrado su compromiso con el servicio y lo va a sustentar y apoyar siempre“.

 

 

¡Conócete y acéptate!

Según los teóricos de la personalidad, la identidad de una persona se refiere a quién es, en qué se asemeja a los demás y a la vez, como se ve diferente del resto. Nuestra identidad está formada por un conjunto de rasgos individuales y colectivos como: actitudes, gustos, necesidades, orientaciones… etc; y esto es algo que cada cual construye de sí mismo.

Esta construcción constituye una necesidad irremediable en los seres humanos y en la definición que hacemos de nosotros mismos, implicamos tanto aspectos individuales como colectivos. Por ejemplo, puedes considerarte una persona inteligente y divertida, pero también perteneciente a grupos, ya sea como seguidor de Harry Potter o jugador de ajedrez. Para ello, creamos etiquetas para dar sentido a nuestros pensamientos y sentirnos identificados.

Es humano querer definirse y sentirse parte de algo, pero en ocasiones, al tratar de definirnos mediante etiquetas estereotipadas, binarias o bipolares, podemos caer en la reduccionista postura de limitar nuestras posibilidades a A o B, blanco o negro. De este modo, no nos permitiríamos ver la amplia gama cromática del arco iris. ¿Qué ocurre cuando no nos identificamos con hetero u homo?, ¿qué ocurre cuando no nos identificamos con hombre o mujer? Es posible que al no encajar en ninguna de esas categorías y por lo tanto sentir que no se pertenece a un grupo previamente establecido, acabemos sintiendo que “somos raros”, pudiendo generarnos insatisfacción y sus consecuentes sentimientos y emociones. Por suerte, este etiquetaje bipolar ha ido cambiando con el tiempo y dando paso progresivamente a nuevos conceptos, tales como “bisexual”, “intersexual”, “género fluido”, etc.

En ese proceso de definirnos y buscar quiénes somos, pueden surgir muchas inquietudes y tomas de decisiones, que podemos o no, querer compartir con los demás. Posibles tomas de decisiones pueden ser: “¿muestro o no mi sexualidad con los demás?”; “¿me comprenderán y aceptarán?”; “¿con quién quiero compartirlo?”; o “¿seré más feliz cuando sepa definirme?”. Ante cualquier toma de decisiones, podemos sentirnos ansiosos, pues toda decisión implica algún grado de incertidumbre ya que no podemos estar seguros de qué ocurrirá al tomarla. Por ello, puede ser útil realizar un balance decisional de beneficios y costes de cada una de las opciones, pensando también cuáles son las emociones que cada una de ellas nos podría generar.

Sabiendo que estas decisiones son libres y personales, te invitamos a reflexionar sobre algunas de las siguientes cuestiones:

– ¿Me siento tranquil@ frente a mi propia orientación sexual? ¿Y respecto a mi identidad de género?
– ¿Con quiénes me gustaría compartirlo y a quiénes no me interesa incluir?
– ¿Qué espero lograr aceptándome?
– ¿Cómo podrían reaccionar mis familiares, amig@s o compañer@s de trabajo?
– ¿Qué beneficios y qué riesgos me traería esta decisión?
– ¿En quiénes podría encontrar apoyo durante esta etapa?

En definitiva, para construir nuestra identidad de forma libre, y fomentando nuestro desarrollo personal, es necesaria la reflexión, de manera que nos hagamos preguntas como ¿Quién quiero ser? ¿Cómo quiero vivir mi vida? En lugar de incluirnos en una categoría, se trata de que disfrutemos conociéndonos y cuestionándonos, y de asumir la diversidad como parte de la vida. Al final de este proceso, llegaríamos a la aceptación de la propia identidad, encontrando congruencia entre lo que sentimos, decimos y hacemos.

Desde PsiCall UCM queremos estar presentes en tu vida y prestarte apoyo en todo lo que necesites, también en dificultades que puedan surgir derivadas de procesos como éste. Además, para encontrar recursos asociativos de la Universidad Complutense haz click aquí.

¡Conócete y acéptate!
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