Categoría: Basado en la evidencia

¡Conócete y acéptate!

Según los teóricos de la personalidad, la identidad de una persona se refiere a quién es, en qué se asemeja a los demás y a la vez, como se ve diferente del resto. Nuestra identidad está formada por un conjunto de rasgos individuales y colectivos como: actitudes, gustos, necesidades, orientaciones… etc; y esto es algo que cada cual construye de sí mismo.

Esta construcción constituye una necesidad irremediable en los seres humanos y en la definición que hacemos de nosotros mismos, implicamos tanto aspectos individuales como colectivos. Por ejemplo, puedes considerarte una persona inteligente y divertida, pero también perteneciente a grupos, ya sea como seguidor de Harry Potter o jugador de ajedrez. Para ello, creamos etiquetas para dar sentido a nuestros pensamientos y sentirnos identificados.

Es humano querer definirse y sentirse parte de algo, pero en ocasiones, al tratar de definirnos mediante etiquetas estereotipadas, binarias o bipolares, podemos caer en la reduccionista postura de limitar nuestras posibilidades a A o B, blanco o negro. De este modo, no nos permitiríamos ver la amplia gama cromática del arco iris. ¿Qué ocurre cuando no nos identificamos con hetero u homo?, ¿qué ocurre cuando no nos identificamos con hombre o mujer? Es posible que al no encajar en ninguna de esas categorías y por lo tanto sentir que no se pertenece a un grupo previamente establecido, acabemos sintiendo que “somos raros”, pudiendo generarnos insatisfacción y sus consecuentes sentimientos y emociones. Por suerte, este etiquetaje bipolar ha ido cambiando con el tiempo y dando paso progresivamente a nuevos conceptos, tales como “bisexual”, “intersexual”, “género fluido”, etc.

En ese proceso de definirnos y buscar quiénes somos, pueden surgir muchas inquietudes y tomas de decisiones, que podemos o no, querer compartir con los demás. Posibles tomas de decisiones pueden ser: “¿muestro o no mi sexualidad con los demás?”; “¿me comprenderán y aceptarán?”; “¿con quién quiero compartirlo?”; o “¿seré más feliz cuando sepa definirme?”. Ante cualquier toma de decisiones, podemos sentirnos ansiosos, pues toda decisión implica algún grado de incertidumbre ya que no podemos estar seguros de qué ocurrirá al tomarla. Por ello, puede ser útil realizar un balance decisional de beneficios y costes de cada una de las opciones, pensando también cuáles son las emociones que cada una de ellas nos podría generar.

Sabiendo que estas decisiones son libres y personales, te invitamos a reflexionar sobre algunas de las siguientes cuestiones:

– ¿Me siento tranquil@ frente a mi propia orientación sexual? ¿Y respecto a mi identidad de género?
– ¿Con quiénes me gustaría compartirlo y a quiénes no me interesa incluir?
– ¿Qué espero lograr aceptándome?
– ¿Cómo podrían reaccionar mis familiares, amig@s o compañer@s de trabajo?
– ¿Qué beneficios y qué riesgos me traería esta decisión?
– ¿En quiénes podría encontrar apoyo durante esta etapa?

En definitiva, para construir nuestra identidad de forma libre, y fomentando nuestro desarrollo personal, es necesaria la reflexión, de manera que nos hagamos preguntas como ¿Quién quiero ser? ¿Cómo quiero vivir mi vida? En lugar de incluirnos en una categoría, se trata de que disfrutemos conociéndonos y cuestionándonos, y de asumir la diversidad como parte de la vida. Al final de este proceso, llegaríamos a la aceptación de la propia identidad, encontrando congruencia entre lo que sentimos, decimos y hacemos.

Desde PsiCall UCM queremos estar presentes en tu vida y prestarte apoyo en todo lo que necesites, también en dificultades que puedan surgir derivadas de procesos como éste. Además, para encontrar recursos asociativos de la Universidad Complutense haz click aquí.

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