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¿Cómo puedo ofrecer mi ayuda a los demás?

Cuando una persona siente malestar psicológico nos podemos encontrar ante una situación que, en muchas ocasiones, nos puede ser difícil de identificar y manejar, lo que puede provocarnos frustración y confusión. En ocasiones podemos intuir que a alguien le pasa algo porque percibimos cambios en su comportamiento. Por ejemplo, la disminución del interés por realizar determinadas actividades, las excusas, la irritabilidad, los cambios en el humor, el retraimiento o la evitación de algunas situaciones, entre otros, pueden ser indicios de que alguien pueda estar atravesando una situación adversa. También podemos encontrarnos con la posibilidad de que alguien nos confiese que no se encuentra bien psicológicamente de forma directa. ¿Qué podemos hacer ante esta situación?

Conviene saber cómo actuar para prestar la ayuda adecuada y evitar actitudes o intentos de solución fallidos que contribuyan a intensificar y perpetuar el problema. Desde PsiCall, queremos ayudaros y ofreceros algunas directrices generales, que van desde las acciones más básicas hasta las encaminadas a buscar recursos profesionales externos en caso necesario.

INFORMARTE

Lo primero es saber qué ocurre. La información nos ayuda a comprender mejor el problema, dotándolo de significado y facilitando la toma de decisiones. Presuponer o interpretar sin la información de la otra persona puede crearnos ideas erróneas que nos impidan comprender a la otra persona. ¿Cómo nos informamos? Para conocer qué le ocurre al otro lo primero que debemos hacer es preguntarle directamente. Muchas veces obviamos este paso porque pensamos que la otra persona puede sentirse incómoda o invadida, pero en realidad lo más probable es que le alegre saber que nos interesamos por su estado. Romper esa barrera es el primer paso para brindar apoyo. Escucha a la persona e intenta comprender lo que está pasando. Exteriorizar las cosas que nos provocan malestar puede ser una tarea compleja por ello es necesario respetar el espacio y tiempo de la persona. Es posible que tras un primer acercamiento no quiera contarnos lo que le ocurre o muestre una actitud cerrada, en ese caso, debemos ser cautelosos con nuestras palabras para evitar una reacción defensiva, pero sí transmitir nuestra disposición de ayuda y apoyo para que pueda contar con nosotros si así lo desea. Algo que también puede ayudarnos a conocer lo que está pasando es consultar documentos especializados de carácter divulgativo. Tal vez nos ayude a comprender mejor la situación pero debes asegurarte de que los textos son de fuentes de información  bien contrastadas. Tener una idea clara de lo que está sucediendo nos ayuda a generar expectativas realistas de solución basándonos en la información que tenemos.

MUESTRA EMPATÍA

La empatía se refiere a la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de comprender lo que le ocurre desde su propio punto de vista. Para poner en práctica esta habilidad es importante emitir frases que transmitan entendimiento, comprensión, y disponibilidad como por ejemplo “Entiendo que todo esto tiene que estar siendo muy difícil para ti”  “Estoy aquí para ayudarte” “¿Qué puedo hacer por ti?” Tal vez una situación no nos afecte tanto a nosotros como a la otra persona, o viceversa. Es necesario que tengas en cuenta que las personas somos distintas entre nosotras, y ante una misma situación, podemos interpretar las cosas de diferentes maneras, lo que provoca en nosotros emociones diferentes, por ello es importante no minimizar su problema y evitar comentarios irónicos. Además, es necesario no atribuir la responsabilidad de la situación a la persona que la está sufriendo, porque es muy probable que aumente su sentimiento de incapacidad y angustia creándole un mayor malestar.

BRINDA APOYO

Tanto social como instrumental, reduciendo los estresores y la angustia percibida por la persona, incrementando su sensación de satisfacción y reduciendo los sentimientos de ansiedad y depresión. ¿De qué modo? Reforzando los avances que va consiguiendo y los esfuerzos realizados. Para ello puedes utilizar alabanzas, elogios y/o felicitaciones. Algunos ejemplos pueden ser “Me alegro mucho de que poco a poco te sientas mejor”, “Eres muy valiente, estás haciendo un gran esfuerzo”, “Valoro que estés intentando encontrar una solución”.  También es útil ofrecer nuestra ayuda sin sobreproteger, para fomentar la autonomía de la persona y sus sentimientos de capacidad. Es normal que cuando vemos sufrir a alguien que queremos, tendamos a intentar aliviar ese sufrimiento a corto plazo de la manera más rápida; sin embargo puede contribuir a mantener el problema a largo plazo. Para brindar apoyo es fundamental emitir los mensajes en primera persona para expresar nuestro propio punto de vista. “Yo creo que esto puede ser de esta manera” “Lo que a mí me parece es…”

OFRECE AYUDA EXTERNA

Es posible que en ocasiones nos encontramos ante situaciones que requieran de atención de profesionales especializados, como los psicólogos. El espacio de la terapia permite disponer de un espacio personal donde poder expresarse y aprender estrategias para gestionar diversas situaciones.

¿Cuándo es necesario pedir ayuda? Cuando percibes que la situación está interfiriendo en su rendimiento cotidiano, por ejemplo en los estudios, el trabajo, las relaciones, el sueño, o cualquier otro aspecto que fuese importante en la vida de la persona. Otro indicador puede ser que la situación se cronifique en el tiempo. También debes tener en cuenta que será importante apoyarse en un especialista en las ocasiones en la que la situación suponga un riesgo para la vida de la persona.

¿Cómo podemos transmitirlo a la persona? En primer lugar, es necesario escoger un momento y un lugar adecuado para proponer la opción de visitar a un psicólogo. Elige un momento en que podáis hablar a solas, donde no os interrumpan, y transmite tu preocupación así como tu percepción de la necesidad de ayuda. También es positivo mostrar tu disposición para encontrar el profesional adecuado. La búsqueda de ayuda profesional puede suponer una fuente de estrés muy grande para la persona que está sufriendo el problema, e implicándonos en esta tarea podemos ofrecer apoyo emocional e instrumental. Existen profesionales en la seguridad social y también podemos buscar un profesional privado a través del Colegio Oficial de Psicólogos. En la Universidad se encuentra la Clínica Universitaria de Psicología donde existen tarifas reducidas para los estudiantes (https://www.ucm.es/clinicadepsicologia)

 

Por último, queremos transmitiros que es importante tomar conciencia de cómo a nosotros nos afecta la situación, probablemente nos preocupe la persona y estemos nervioso o angustiados, pero debemos intentar no transmitir nuestra angustia a la persona. No debemos angustiarnos tanto o más que la propia persona, pues sólo le crearía más alarma. Cada persona necesita un tiempo determinado, no debemos esperar cambios rápidos, pues de no ser así, nos frustraremos, y esto influirá negativamente en ambos.

Queremos que sepas que si la persona a la que deseas ayudar es estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, si lo deseas puedes facilitarle nuestros datos para que pueda contactar con nosotros. Así mismo, si tienes alguna dificultad o no sabes cómo abordar la forma de transmitir tu ayuda hacia alguien estamos disponibles para ti. Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros a través del email psicall@ucm.es, desde tu cuenta UCM o, si lo prefieres, puedes llamar al teléfono 913945200 a través del cual podemos ofrécete una ayuda de manera más inmediata.